ECOSONDAS
Una ecosonda es un dispositivo diseñado
para medir la profundidad tanto del fondo como de otros objetos sumergidos
en el mar, ríos, lagos, represas o cuerpos de agua en general.
El equipo se compone de una unidad externa que permite registrar y procesar
las señales ultrasónicas enviadas y recibidas por un transductor
sumergido, de manera que puedan ser interpretadas por el operador. A partir
de una señal eléctrica, el transductor envía un pulso
sonoro que es reflejado por el fondo y en ocasiones por otras superficies
como objetos, bancos de peces o simplemente burbujas de aire. Las señales
reflejadas son recogidas por el mismo dispositivo (transductor) para enviarlos
a la unidad de procesamiento (o simplemente ecosonda) en forma de señales
eléctricas que registra la unidad externa.
Unidad Externa
El retardo del pulso sonoro enviado y recogido por el transductor es lo que permite calcular la profundidad según la siguiente relación:
Profundidad = Velocidad del sonido (1500 m/s) x Tiempo (s) / 2
Transductor
Los equipos de sondeo varían
fundamentalmente en la frecuencia alcanzada por sus pulsos sonoros, quienes
a su vez determinan la resolución de los resultados y la capacidad
de penetración en el subfondo.
La penetración de una onda sonora en los sedimentos depende fundamentalmente
de su frecuencia. Las frecuencias bajas no son tan
fácilmente absorbidas por los sedimentos y por lo tanto son reflejadas
por capas de sedimentos inferiores. Por el contrario, las frecuencias altas
son inmediatamente reflejadas por la primera capa de sedimentos, lo cual significa
que únicamente representan información acerca de la superficie
del fondo.
Adicionalmente, la duración de los pulsos sonoros determina la resolución
del estudio de sondeo. Los pulsos cortos (alta frecuencia) permiten obtener
una mayor resolución mientras que los pulsos largos producen el efecto
contrario.
De ahí que al pretender obtener mayor información a través
de una señal sonora de pulsos largos (baja frecuencia) resulte una
información con baja resolución. En consecuencia, se debe buscar
una relación adecuada de frecuencia y resolución deseable según
los objetivos del estudio. Aparte de las características de los pulsos
sonoros utilizados en el sondeo existen otros factores como las características
del fondo y el subfondo que afectan los resultados del estudio.
En general, los sedimentos más finos son más susceptibles a
la penetración, mientras que los gruesos, en especial las arenas, son
más reflectivos. Las superficies de fondos planos y lisos, al igual
que sitios de aguas muy calmadas o altos contenidos de gases en los sedimentos,
pueden presentar señales erróneas por su alta reflectividad.
Existen ecosondas monofrecuencia de doble frecuencia y multifrecuencia. La
monofrecuencia solo tiene una frecuencia que suele ser de 50 KHz. La de doble
tiene dos que pueden ser de 200-28 KHz, dándonos información
de capas de sedimentos inferiores y de la superficie del fondo. El sistema
de multifrecuencia tiene la capacidad de realizar el mapeo del relieve submarino
con gran precisión y rapidez respecto de los sistemas convencionales
de monohaz.
La profundidad se indica en una pantalla que se coloca cerca de la mesa de cartas, el transductor debe colocarse delante del alerón para evitar coger ecos parasitarios, siendo preciso que la escora vertical este dentro del cono de emisión del aparato. En caso contrario, es necesario poner un emisor en cada costado, así como un conmutador de mercurio que automáticamente pone en marcha el emisor de sotavento. Esta cabeza se mantendría limpia de restos de pintura y algas.