APLICACIONES DE LA CARTOGRAFIA SUBMARINA

Desde mediados del siglo XIX, navieros y oceanógrafos han intentado mejorar sus conocimientos sobre la orografía y naturaleza del fondo marino. En la actualidad, el estudio de la morfología del fondo marino es de gran interés tanto en diversos campos de la ciencia y tecnología, como a nivel industrial. Esto ha hecho que se hayan realizado, y se sigan realizando numerosos experimentos en el campo de la geofísica, geoquímica y biología relacionados con el estudio de este medio, cuyos resultados y análisis son de gran ayuda para otros campos entre los que se encuentra la ingeniería.

Las técnicas y métodos de cartografía submarina son tan variados y complejos como los utilizados en cartografía y topografía terrestre. La evolucion de estos estudios y sus resultados van parejos a la evolución tecnológica, movida por dos motores básicos: El económico, centrado en la busqueda de yacimientos submarinos minerales y de petroleo, y la defensa nacional impulsada por las guerras mundiales con el descubrimiento y desarrollo de ecosondas o el radar.

La primera carta batimétrica moderna se realizó en 1965, por los americanos Heezen y Tharp. Desde entonces, la aparición de nuevas tecnologías tanto de medición como de posicionamiento (GPS y GPS diferencial o DGPS), han permitido ampliar la resolución y calidad de este tipo de representaciones cartográficas llegando incluso a resoluciones próximas al centímetro. Estos avances serían equiparables a los debidos al desarrollo de la fotogrametría en el campo de la cartografía terrestre. Asimismo, la evolución de los equipos informáticos y las técnicas de representación gráfica permiten crear modelos digitales del terreno y cartas con distintos niveles de precisión y resolución, segun las necesidades de cada campo concreto. Esta evolución ha supuesto la posibilidad de eliminar ruidos de manera más efectiva, que conducen a modelos más precisos. Esto, unido a las posibilidades de equipos informáticos más potentes, ha permitido interpretar de manera más atractiva, y de más facil comprensión los fondos marinos.

En obras de ingeniería, las aplicaciones principales son:

• Obras portuarias, tanto en la construcción de nuevos proyectos como en rehabilitación, drenado, ampliación, o trabajos de otros ya existentes.
• Emplazamiento de los rompeolas, espigones, etc. en puertos y zonas costeras mediante el estudio de la influencia de la orografía en los movimientos de agua.
• Simulación y predicción de movimientos de agua en zonas de interés, a través de modelos matemáticos y a partir de modelos digitales del terreno.
• Tendidos de líneas subacuáticas, como pueden ser líneas eléctricas y fibra óptica (antiguamente también líneas telegráficas), u otro tipo de conductos como gasoductos, oleoductos, etc.
• Prospecciones petrolíferas, tanto en tareas de análisis de las posibilidades de una zona, como del emplazamiento de las plataformas en si.
• Navegación y posicionamiento de equipos ROV (Remote Operated Vehicle) y sumergibles tripulados, y seguimiento durante y después de la inmersión.
• Optimización de transportes navales, mediante el estudio de las mejores alternativas a partir de modelos digitales del terreno.

Sin embargo, la cartografía del fondo marino es de aplicación en otros muchos campos:

• Estudio y determinación de posibles vías de depósito y movimiento de sedimentos para analizar el riesgo de movimientos de los mismos, e identificar vías de deposición de contaminantes en caso de vertido.
• La biología, tanto en estudios de especies bentónicas, algas y fanerógamas marinas, como en evaluaciones de impacto ambiental.
• Estudio de los movimientos tectónicos, erupciones volcánicas, etc.
• Determinación de volumenes, se determinan zonas peligrosas en un área de alta densidad de tráfico naval. Con el software adecuado se pueden determinar que partes eliminar para disminuir el riesgo de colisión en la zona.
• Localización de pecios y restos de naufragios, u otros objetos como minas, etc.
• Identificación de zonas pesqueras.

Históricamente, existen numerosas diferencias entre los estudios batimétricos y de posicionamiento necesarios para producir un mapa del fondo marino que se tenían que llevar a cabo en los años 70, y en la actualidad. Antes, se requeria el trabajo manual de numerosos científicos durante meses, empleando sondas monohaz. Actualmente, el mismo trabajo se puede llevar a cabo en unas 12 horas usando una sonda multihaz y un sencillo equipo informático. Aparte de la reducción de tiempo, coste y mano de obra, la precisión y las posibilidades de los resultados obtenidos con los nuevos equipos son notoriamente superiores.